Cartera 2017: Cuando Harry encontró a John

“Mejorar es cambiar: Ser perfecto es cambiar a menudo”

Winston Churchill

En la última entrada explico cómo diseñé mis carteras de inversión de 2016 y los resultados obtenidos. Sin embargo, había varios aspectos de este plan inicial que no me hacían estar cómodo al 100%. En la entrada de hoy, te explicaré cuáles eran los problemas que detecté y cómo los he solucionado hasta llegar al punto en el que Harry (Browne) se ha encontrado con Sally John (Bogle).

Cartera 2016: Problemas y dudas

Dos carteras, dos gestiones

El año 2016 fue mi primer año en los mercados y la decisión de dividir mi ahorro entre dos carteras atendía a dos razones: Aversión al riesgo y liquidez.

Por un lado, no quería exponer todo mi ahorro a la volatilidad de una cartera sobreponderada en acciones como aconseja Bogle sin saber de qué pasta estaba hecho:¿Sería capaz de aguantar un crash como el de 2008  donde mi cartera perdiera el 30% de su valor? Yo creía que sí. Al fin y al cabo, somos inversores a largo plazo. Un crash hoy es una oportunidad de compra barata mañana. Eso sí son rebajas y no las de Enero 😉

Por otro lado, pese a tener una pequeña reserva para emergencias, no sabía qué necesidad iba a tener a corto plazo de ese dinero y no quería que un contratiempo me hiciese rescatarlo en el peor momento posible.

De este modo, repartí mi ahorro entre una Cartera Permanente y una cartera Boglehead. Una vez diseñadas y puestas en marcha, comenzaba el trabajo de seguimiento. Por alguna razón, me gusta tener todo mi dinero controlado con hojas de cálculo y mis carteras no iban a ser menos. Personalmente, recomiendo las hojas de cálculo de Google ya que son accesibles desde cualquier equipo.

Comencé a refinar las hojas de cálculo en las que hacía el seguimiento de las carteras. Poco a poco me fui dando cuenta de que cada mejora en una hoja tenía que ser replicada en la hoja de seguimiento de la otra cartera. Esto no me gustaba.

¿A quién quieres más?¿A papá Bogle o a mamá Browne?

Según puse en marcha ambas carteras, fui realizando un seguimiento mensual de su comportamiento. Y cada mes vivía un enfrentamiento entre Bogle y Browne. Al inicio del año, la cartera permanente crecía de forma sostenida mientras la cartera-Bogle sufría con rentabilidades negativas. Hasta mediados de año. En ese momento, el buen hacer de los mercados emergentes empujaba la cartera Bogle y acaba devolviendo al final de año una rentabilidad que casi duplicaba a la Cartera Permanente. Este hecho me planteaba algunas dudas:

  • ¿Debería abandonar la Cartera Permanente y abrazar la filosofía Bogle teniendo en cuenta mi largo horizonte de inversión?
  • O en cambio, ¿debería pasar todo a una cartera permanente 100% que me alejara de la volatilidad de una cartera agresiva Boglehead?

Por un lado, Browne me decía que el futuro era incierto y debía estar preparado para cualquier cosa. Nada de sobreponderar las acciones basándome en su histórico potencial. Por otro lado, Bogle me susurraba que era una persona joven y debía exponerme más a la renta variable si quería ver crecer mis ahorros. De esta forma me daba cuenta que no estaba comprometido al 100% con mi plan de inversión.

El dilema de las aportaciones

Otro de los problemas que detecté durante el 2016 fue la ausencia de un plan de aportaciones a cada una de las carteras. Inicialmente, las aportaciones a la cartera Bogle eran obligatorias ya que era mi cartera-retiro destinada a complementar algún día mi pensión pública….si es que llego a tener alguna (noticia). Sin embargo, se me planteaban las siguientes dudas:

  • ¿Estaba aportando suficiente a la cartera-retiro?
  • ¿Debía aumentar el ahorro dedicado a mi futura jubilación?
  • ¿Debía aportar también todos los meses a la Cartera Permanente para utilizar este efectivo en futuros rebalanceos?

Mi plan de aportaciones era inexistente y había que solucionarlo.

Cartera 2017: Preguntas…y respuestas

Inicialmente, decidí unificar ambas carteras para evitar los problemas de gestión mencionados anteriormente. Realicé varias diseños de cartera pero no acababa de estar cómodo con ninguno de los repartos de activos. En ese momento, decidí comenzar analizando cada uno de los problemas y darles solución uno a uno.

Dos carteras, una hoja de cálculo

La gestión de ambas carteras me estaba dando bastantes quebraderos de cabeza y esa fue la semilla inicial que me hizo replantearme la unión de las carteras. Sin embargo, me di cuenta que había una solución más sencilla: Unificar ambas hojas de cálculo.

Ya está. Muerte el perro, se acabó la rabia.

¡Más acciones! Sí, pero en la Cartera Variable

Una de mis mayores reticencias sobre tener únicamente una Cartera Permanente era el bajo peso de las acciones en su composición. Bernstein o Bogle siempre han considerado las acciones el pilar de la inversión si buscamos el crecimiento de nuestro capital. Sentía que no estaba poniendo toda la carne en el asador. Ante este problema, la Cartera Variable me dió la solución.

En su libro “Fail-Safe Investing” (Amazon), Harry Browne recomienda utilizar la Cartera Permamente para aquel dinero que no te puedes permitir perder. Para todo lo demás, sugiere utilizar la llamada Cartera Variable.Siempre había considerado esta cartera como un lugar  donde realizar inversiones especulativas a corto plazo. Nunca como otra pieza de mi inversión a largo plazo.

Sin embargo, el excepcional libro “The Permanent Portfolio” (Amazon) de Craig Rowland aconseja la Cartera Variable como el sitio ideal donde realizar modificaciones a la Cartera Permanente. Por un lado, debía mantener una Cartera Permanente  y, por otro lado, tendría una Cartera Variable donde alojar el activo que quisiera sobreponderar respecto a la distribución original de la Cartera Permanente. En mi caso, las acciones.

De este modo, decidí mantener dos carteras pero con ligeras modificaciones respecto a la estrategia del 2016:

  • Una Cartera Permanente tradicional 25% x 4.
  • Una Cartera Variable compuesta al 100% por acciones mundiales y basada en fondos indexados.

¿Cuánto riesgo es “suficiente riesgo”?

Siguiendo los consejos de Harry Browne, la Cartera Permanente debía contener el porcentaje de mis ahorros que no estuviese dispuesto a perder. Esta decisión conllevaba un  coste de oportunidad. Todo el dinero que aportase a la Cartera Permanente no podría aportarse a la Cartera Variable y desaprovecharía el poder a largo plazo de las acciones para aumentar el capital.

La pregunta que debía hacerme era: Con mi edad y situación personal, ¿qué parte de mis ahorros podría aceptar ver caer un 50% en un año?

Como vemos en la imagen inferior, este fue el porcentaje que cayó la bolsa americana tras el crash de Octubre de 2008 (Wikipedia).

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Comportamiento cartera 100% Renta Variable USA 2008-2009

¿Cuál fue la respuesta? Un 50%.

Los motivos principales de este reparto al 50% entre ambas carteras fueron dos:

  1. Disponer de un fondo de maniobra suficiente para cualquier contratiempo: Pese a que tengo un fondo de emergencias con un valor de 3 veces mis gastos mensuales, considero que puede haber situaciones en las que no sea suficiente y con un 50% de mis ahorros invertidos en un Cartera Permanente tendría un fondo de maniobra más que suficiente.
  2. Encontrar el término medio entre el 25%de acciones de la Cartera Permanente y el 70% de una cartera Boglehead ajustada a mi edad. Con un reparto 50/50 entre ambas carteras, mi exposición total a renta variable sería del 62,5%. Para mi gusto, más que suficiente.

El Plan a largo plazo: Harry y John se encuentran

Una de las características típicas de una cartera Boglehead es el ajuste acciones/bonos con el paso del tiempo. Cuanto mayores somos, mayor porcentaje de dinero debemos alojar en bonos a corto-medio plazo y menos en acciones. Es decir, cuantos más años tengamos, más seguro debemos tener nuestro dinero. El motivo es claro. Si sufrimos un crash bursátil con 30 años disponemos de otros 30 años para recuperarnos. Sin embargo, si lo sufrimos cuando estemos próximos a nuestra jubilación, el margen de maniobra será ya pequeño.

En mi caso particular, no tengo una cartera Bogle estrictamente hablando ya que la Cartera Variable es 100% acciones con el objetivo de aumentar esta parte que considero escasa en la propuesta de Harry Browne. Sin embargo, me gusta el principio de disminuir la exposición a la renta variable según cumplimos años. ¿Cómo puedo aplicar esta filosofía Bogle sin disponer de un porcentaje de mi cartera orientado a bonos de corto-medio plazo?

La solución es sencilla. Mi Cartera Permanente es igual que los bonos para los Boglehead. Es nuestro refugio ante tempestades económicas y mercados bajistas. Por lo tanto, conforme pasen los años, el peso de la Cartera Permanente aumentará en detrimento de la Cartera Variable.

Sólo me faltaba un detalle, con qué frecuencia iría mi Cartera Permanente adquiriendo más peso respecto a la Cartera Variable. Tras darle bastantes vueltas, llegué a la siguiente estrategia:

Edad Cartera Permanente Cartera Variable
30-39 50% 50%
40-49 60% 40%
50-59 70% 30%
>60 80% 20%

Si lo comparamos con una cartera Boglehead ajustada por edad, el porcentaje de acciones unificado de la Cartera Permanente y la Cartera Variable es muy similar a lo recomendado por Bogle:

Edad RV CP+CV RV Boglehead por edad
30-39 62,5% 70%-61%
40-49 55% 60%-51%
50-59 47,5% 50%-41%
>60 40% <=40%

Aportaciones y bandas de rebalanceo

Otra de mis dudas de 2016 era cómo distribuir las aportaciones entre ambas carteras. Inicialmente, aportaba una cantidad mínima a la cartera Retiro-Bogle como si se tratase de aportaciones a un plan de pensiones privado. Sin embargo, continuamente me rondaba la duda sobre qué hacer con el ahorro superior a ese mínimo que me había comprometido a aportar. ¿Debía aportarlo a la cartera Retiro? ¿O en su lugar debía aportarlo a la Cartera Permanente? Con el nuevo plan “Cuando Harry encontró a John”, las dudas desaparecían.

Durante la próxima década, mis ahorros debían estar repartidos 50/50 entre ambas carteras. Mi objetivo era mantener el peso de ambas carteras en esos porcentajes. Por lo tanto, existirían dos tipos de rebalanceo:

  1. Rebalanceo de los activos de cada cartera
  2. Rebalanceo del ahorro total de cada cartera

Rebalanceo de los activos de cada cartera

Este rebalanceo consistiría en equilibrar los porcentajes asignados a cada uno de los activos de la Cartera Permanente y la Cartera Variable. Como la fiscalidad de los productos que componen cada cartera es diferente, cada cartera tendrá diferentes reglas de rebalanceo.

Rebalanceo de la Cartera Permanente

Mi Cartera Permanente está compuesta en un 75% por ETFs. Esto es debido a que no disponemos de fondos de inversión adecuados para activos como el oro, los bonos a largo plazo o el cash.

Los ETFs suelen tener menores costes operativos que los fondos de inversión. Sin embargo, tienen dos desventajas respecto los fondos de inversión:

  1. Fiscalidad. Toda venta de ETFs está sujeta a retención por parte de Hacienda en el caso de obtener beneficios. Sin embargo, los traspasos entre fondos están exentos de retención. Esta problemática podría cambiar en un futuro (noticia) pero, ahora mismo, esta es la situación.
  2. Comisiones. La operativa de los ETFs es igual que las acciones. Toda compra/venta está sujeta a las comisiones del broker de turno. Es decir, en cada operación, perderemos unos 15€-20€ por comisiones del broker.

Por este motivo, la Cartera Permanente no estará sujeta a un rebalanceo anual como hacen muchos Boglehead con sus carteras de fondos indexados. En su lugar, aplicaré un rebalanceo por bandas 35/15 como recomienda Harry Browne.

Cuando alguno de los activos alcance un peso del 35%/15% se rebalancearán todos los activos para volver al 25%. Esta regla conlleva menores rebalanceos que si lo realizásemos anualmente por lo que ahorraremos en costes de comisiones y fiscalidad.

Rebalanceo de la Cartera Variable

La Cartera Variable está formada únicamente por fondos de inversión indexados. Al estar compuesta únicamente por acciones, el rebalanceo consistirá en equilibrar los porcentajes asignados a cada uno de los activos de renta variable que lo componen.

Al contrario de la Cartera Permanente, el rebalanceo se realizará anualmente. No he fijado ninguna fecha concreta pero se efectuará siempre a final de cada año.

Rebalanceo del ahorro total de la cartera

El comportamiento de la Cartera Permanente y la Cartera Variable será muy diferente. Una será poco volátil mientras que la otra podrá sufrir tanto grandes subidas como grandes caídas. Debido a este comportamiento tan dispar, el peso de ambas carteras variará a lo largo del tiempo alejándose del 50/50 inicial.

A las variaciones de valoración de ambas carteras, hay que añadir el ahorro mensual que se aportará a la Cartera Permanente mes a mes. En este caso, este dinero nuevo se traspasará periódicamente a un fondo monetario que formará parte del Cash de la Cartera Permanente. Aunque no es el mejor producto para este tipo de activo, es el más conveniente desde un punto de vista fiscal y de costes.

Como en la Cartera Permanente, el rebalanceo entre ambas carteras se realizará por bandas y se revisará anualmente. En este caso, he definido un límite de un 5% respecto el porcentaje objetivo. Es decir, a final de cada año revisaré los porcentajes de peso de cada cartera y si la diferencia de las carteras respecto el 50% objetivo es mayor de un 5%, realizaré el rebalanceo de una cartera a otra.

Reflexiones finales

El objetivo fundamental de todo inversor debe ser estar cómodo y comprometido de su plan de inversión. En todos los aspectos. Desde el reparto de activos (acciones, bonos, etc) hasta las herramientas de seguimiento de su cartera. Cualquier duda que sobreviene tu cabeza debe ser analizada y solucionada. ¡Atención! Las dudas no deben tener su origen en los movimientos del mercado a corto plazo. En caso contrario, estaremos haciendo market timing. Uno de los mayores peligros que acechan al inversor a largo plazo.

En mi caso, una pequeña duda sobre la gestión de mi cartera me llevó a replantearme varios aspectos de mi plan de inversión: operativa, aportaciones, aversión al riesgo, etc. Que seamos inversores pasivos no significa que no hagamos nada. Huimos de los altos costes y la ineficiencia de la gestión activa. De lo que no podemos huir es de tomar decisiones en función de nuestro perfil inversor y nuestras circunstancias personales.

Y tú, ¿has realizado modificaciones en tu cartera de cara al 2017? Si es así, ¿ha sido por falta de compromiso con tu plan inicial o por otra razón? No dudes en dar tu opinión en los comentarios.

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2 comments

  1. Hola de nuevo Alejandro!

    Sólo felicitarte por tu “nueva” estrategia de inversión, lo cierto es que me ha gustado sobre todo como tratas de convertir en un “todo” el conjunto de las carteras. Yo en mi caso las gestiono de manera independiente, con aportaciones fijas trimestrales en la boglehead y rebalanceo anual para ajuste a la edad y porcentajes iniciales, y aportaciones anuales de cantidad variable (mis ingresos así son) a los assets más rezagados de la cartera permanente y rebalanceo por bandas 35/15 como recomienda Browne (por el pseudorebalanceo que hago anualmente, no he llegado aún a ejecutar uno de éstos y llevo 5 años).

    En todo caso estas diferencias no tienen por qué ser ni para bien ni para mal, de hecho es imposible saber a priori qué reglas maximizarían la rentabilidad de dentro de 20-30 años. Lo importante como bien dices es sentirse cómodo con tu plan y ceñirse a él😃

    Saludos

    1. ¡Muchas gracias por las felicitaciones Miguel! Me alegra ver que hay más gente por ahí con el corazón dividido entre Bogle y Browne 😉

      Totalmente de acuerdo con tu comentario. Es imposible adivinar el futuro. Cada persona es diferente y sólo nosotros mismos sabremos con qué plan de inversión estaremos tranquilos.
      Yo no recomiendo mi estrategia como “la mejor”. Sólo espero que pueda servir como inspiración para otras personas con dudas similares.

      Sobre las aportaciones a los activos más rezagados de la Cartera Permanente, si gestionase las dos carteras de forma totalmente independiente como tú, me parece la mejor opción. Prefiero eso a acumularlo todo en el cash.

      Un saludo

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